23.7.08

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Crónica de un domingo muy indio

Este es Kendall Old Elk, el indio norteamericano (Apsalooke-Crow) invitado al V Indian Campament.

El domingo por la mañana nos acercamos a Puente de Alba y conocimos, al fin, el campamento indio del que tanto habíamos oído hablar. A nuestra llegada nos recibieron afectuosamente Micky y Marta, las personas que se ocupan de dicho campamento.
El lugar del asentamiento, a pesar de no ser muy grande, y de las molestas idas y venidas del tren que pasa justo al lado, es acogedor. Está en mitad del pueblo, como si se tratase de una construcción más de la zona. Lo componen una casa de piedra donde se realizan talleres y charlas, y un prado. En éste es donde se ubican tres tipis junto a algunos bancos hechos con vigas de tren y troncos de madera, todo ello formando un gran círculo. En medio de este círculo algunas piedras dispuestas también de manera circular, imagino que para realizar hogueras y fuegos.
Lo cierto es que no deja de ser curioso este asentamiento enclavado en plena montaña leonesa, y único en el país.


Asistimos, por el módico precio de cuatro euros, a un espectáculo de danzas y cánticos de la cultura india norteamericana (incluido éste dentro de la programación de las actividades del V Indian Campament).
Como en todas, o casi todas la culturas, los indios nor teamericanos tienen, o tenían en su haber, infinidad de bailes, ritos y canciones, y Kendall, hombre alto y fornido y con un gran sentido del humor, nos deleitó con algunos de esos cánticos y bailes dedicados a la amistad, al amor, al desamor, a las batallas, ... Con una especie de pandereta tocada a modo de tambor, cuyos toques estaban guiados por los latidos del corazón, sentimos, por unos instantes, que viajábamos al Viejo y Lejano Oeste. Sin embargo, algo que me sorprendió especialmente fue cómo Kendall cantaba una de las canciones dedicadas al amor en inglés. Mi ignorancia me hacía creer que después de todas las tropelías sufridas por los indios a manos de los yankis éstos los odiarían o al menos no adoptarían las costumbres y el idioma yanki como suyos. Mi amigo, gran conocedor de esta cultura, me explicó que, paradojicamente, esto no es así, es más, la gran mayoría de los indios que viven en las reservas norteamericanas han adoptado la cultura norteamericana como la suya, y se sienten orgullosos de enarbolar la bandera de los E.E.U.U., incluso se alistan masivamente al ejército para dar su vida por ella si se diera el caso. Es decir, que en la actualidad, en dichas reservas existe un tremendo desarraigo cultural que, tristemente, deriva en un alto índice de suicidios.

Después de las actuaciones de Kendall, tuvo lugar un espectáculo de cetrería medieval con cernícalos, búhos y águilas. Los pájaros volar no es que volaran mucho, pero ya los cetreros habían advertido que: "a esas horas y con ese calor era muy pero que muy difícil que lo hiciesen". De todos modos, tener la oportunidad de observar estas aves salvajes tan bellas y tan quietas fue algo único.

Pero, sin duda, lo que resultó ser la sorpresa o la anécdota del día fue la visita de Nieves Herrero. El espectáculo comenzaba a las 11:30 h., y cuando nosotros llegamos oímos rumores de que el asunto se demoraba porque aún no había llegado la susodicha periodista. ¡¿Nieves Herrero?! nos preguntamos, y, sinceramente, pensamos que esto era una broma; hasta que, después de un rato, la vimos aparecer. Yo no daba crédito porque, si, como os decía al comienzo, ya resulta insólito y chocante esta fusión de la cultura india norteamericana con el mundo rural montañés, añadirle a ello la presencia de Nieves Herrero fue vivir una mañana que no dejaba de tener ciertos guiños surrealistas. Y el nivel de surrealismo, al menos para mí, alcanzó su cota más alta con la danza social que nos marcamos guiados por Kendall, y a la que Nieves H. se unió como una más.
Por lo visto, la periodista está escribiendo una novela romántica sobre indios norteamericanos, y de ahí que aprovechara su visita a León, con motivo del concierto de Carlos Baute, para acercase al campamento y documentarse.

Como no podía ser de otra manera, aprovechamos la coyuntura de tenerla tan cerca para comentarle nuestro problema sobre la Línea de Alta Tensión Sama-Velilla. Nos dijo que algo había oído sobre este tema, y que debíamos movernos para que todo el mundo se enterase del problema. Nos invitó a hablar sobre ello con su acompañante, periodista en un importante programa de la TVE, el cual muy amablemente nos pasó una dirección de correo electrónico para que le enviasemos información relativa al tema. Mi impresión, tal vez equivocada, es que Nieves escurrió el bulto en su acompañante (quizás por el cansacio que produce el hecho de ser una persona famosa y que todo el mundo recurra a ti para contarte sus penas, quizás porque el tema no le interesaba en absoluto, ...)y que, a éste, aunque le enviemos el correo (que se lo vamos a enviar) por mucho interés que ponga, y a lo mejor me vuelvo a equivocar, se va a topar con la negativa de sus jefes en TVE para publicar nada sobre ello.
En cualquier caso, como estoy casi segura de que Nieves, más tarde o más temprano, se va a topar con esta entrada (pues, por citar algunos ejemplos, si realizamos una búsqueda en Google sobre "Kendall" esta entrada aparece en el séptimo lugar, si la realizamos con los términos "Nieves H. y Kendall" aparece la primera)decirle que, a pesar de no ser indios norteamericanos, nosotros también estamos en peligro de extinción si, finalmente, esta línea de alta tensión se construye, y que, si lo tiene a bien , y puede publicar un artículo sobre este tema en algún periódico de tirada nacional se lo vamos agradecer enormemente.

Nada más, esta crónica llega a su punto final, no sin antes recomendaros la visita a este campamento: un cúmulo de costumbres indias y, tal vez, alguna que otra sorpresa surrealista ...

5 comentarios:

La Gata Coqueta dijo...

Debe de ser un poco chocante estar en Leon y ver un campamento indio... no saben que hacer para sacar dinero de donde no hay...

Pase por casualidad y como eres de Gijon así consta.. y yo tengo un habitád ahí, por eso pare.

Recibe un grato saludo de esta que escribe.

Volveremos a vernos si tu lo permites.

María Rodríguez dijo...

Gracias por pasarte por aquí Gata Coqueta.
No he entendido bien, dices que eres de Gijón y posees hábitat: ¿también en Gijón, o por estos valles??.
Saludos.

Anónimo dijo...

qué caña la nieves herrero, los indios, montaña.... ya verdad que chocante es la mezcla, pero bueno por qué no??

Anónimo dijo...

Hola a todos/as,
Soy Micky, el encargado del campamento indio.
Esta es una respuesta a Gata Coqueta; Lo cierto es que tu comentario no es muy acertado... Pués para tu información y la de quien le interese, no es dinero lo que buscamos y no fué dinero lo que conseguimos.
Sobre lo de Nieves, decirte a tí Maria, que el acompañante es su marido, y te prometo que yo mismo le recordaré lo dela linea y me enteraré como está el asunto...
Un saludo a todos

María Rodríguez dijo...

Gracias por pasarte por aquí Micky, y por tu colaboración con el tema de la línea. Espero que os vayan bien las cosas.

Un saludo.

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