19.11.08

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Machucas: el postre de posguerra

No sé si realmente esto es así, es decir, si las machucas fueron el postre de posguerra, pero me gusta imaginarlo de esta forma.

Cuando recuerdo las historias contadas por mi padre o mis familiares más directos acerca de las desventuras y miserias sufridas en esa penosa y, por suerte, pasada ya, posguerra española me transporto imaginariamente a aquel tiempo y pienso que, entre tanta hambruna y desdicha, un fruto como las machucas, tan atractivas físicamente (con esos hermosos y sugerentes racimos repletos de frutos perfectamente rojos y redondos) y tan apetitosos (harinosos, rústicos y dulces al paladar), debían ser motivo de regocijo y alegría entre aquellos pequeñines sumidos en las penurias del "después de".

Así que, como digo, imagino estas frutas del espino albar (Crataegus monogyma) como minúsculos y a la vez grandes manjares infantiles, como las golosinas de los nadies que diría Galeano; regalos de la siempre sabia naturaleza en tiempos de pocos sabios y muchos necios.


Dedico esta entrada a Ramón, Laura, Antonio y Genara, niños de posguerra como tantos otros.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre que las veo me llaman la atención, por lo que investigando descubrí que cuando están maduras la mermelada que sueltan al apretarlas es pura vitamina C,
Yo las seco encima del radiador y las añado a las infusiones; con te, manzanilla, poleo, etc.… están muy buenas (pruébalo). El licor de estos frutos es muy particular. Es un fruto de nuestra tierra, aprovechémosle.

Anónimo dijo...

Muy bien, me ha gustado mucho esta entrada

María Rodríguez dijo...

Qué gran idea!! Machucas secas para añadir a infusiones!! Estoy deseando probarlo!!

Y eso no es todo anónimo, parece que también se puede hacer
mermelada con ellas:
Echamos los frutos en una cacerola, por cada taza de machucas añadimos una de agua. Se hierve a fuego lento durante 30 min. Machacamos las machucas y filtramos el jugo por un tamiz. Por cada taza de jugo añadimos otra taza de azúcar. Todo ello se hierve junto con un limón y esperamos a que se solidifique como haríamos con cualquier otra mermelada y ¡listo!.

Fuente: http://www.vivelanaturaleza.com/botanica/EspinoBlanco.php

No sé cómo estará, pero el próximo año también probaré...

Un saludo.

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