9.9.08

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Zapatines de la virgen

El recuerdo de la Lotus Corniculatus, conocida en los Valles de la Tercia y Arbas como Zapatines de la virgen, me retrotrae a las primeras primaveras de mi vida. Pocos días antes del Corpus Christi recogía sus flores con mimo y entusiasmo, junto a otras de escobas y quiruelas, para luego lanzarlas a lo alto al paso de la procesión del Corpus. Para mí, aquello, más que un acto religioso era un acto de alegría, un saludo a los primeros compases de la primavera: a los campos floridos, a los trinos de pajarillos, a los días de sol y lluvia, a esos olores a tierra mojada y hierba después de la tormenta y, como no, significaba el reencuentro, la vuelta a los juegos en la calle tras el largo invierno.

2 comentarios:

Berto dijo...

A mi en estos últimos años (que estoy un poco melancólico)jeje...las flores de las "escobas"...me alegran la vida.
Por otro lado María,no quisiera despedirme sin decirte que le des una tila e ese gato que tienes por ahí de "mirón"...que lo estuve puteando un rato (me parto al medio).

María Rodríguez dijo...

Ja,ja,ja pobre gatito. Lo puse de coña por probar y, ya ves, ahora me da pena quitarlo. Toy muy mal, ¿a quien se le ocurre encariñarse de un widget!!, jeje.

Sobre lo que comentas de las flores de las escobas es cierto, ¿como no va a alegrar ver todos los montes cubiertos de amarillo intenso en primavera?? A mí me encanta, creo que es la época del año en que más guapos están los montes, bueno, en otoño también.

Un saludo Berto, y que no te entretenga mucho el gatito, jejeje.

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